Punta Cana, Iberostar: lo que se pueda decir de positivo sobre este lugar mágico es poco y sobre todo cuando se pasa en familia. La marca Iberostar, totalmente desconocida para mí hasta esta estadía, se especializa en brindarle al cliente todo el confort y el agrado de un lugar lleno de "charme", de decoración de buen gusto, alegre y elegante en un ambiente natural bien entretenido y lleno de originalidad. Es un regalo pasear por los jardines!

 La pequeña laguna frente a la sala de recepción con sus peces rojos y flamingos rosados fue el lugar de encuentro antes de las cenas. Cita à las 6:30 pm!

 

Hablando de cenas, éste es el segundo gran atractivo para mí y yo creo que para todos en general. Muchas alternativas para darse gusto permanente donde quisiera que estábamos. Las cervezitas frías en los kioscos frente al mar, las piñas coladas en el bar de la piscina para los grandes y los perros calientes, papitas fritas o pastas con salsas diferentes para los chiquitos.

Los desayunos copiosos "all you can eat" con churros, empanaditas de cazón, omelettes, panes de todos los tamaños, jugos naturales, pancakes, cereales, etc...Hay que imaginarse una gran sala circular donde cada quien escoje cada mañana lo que más le apetece y sin límites!!! Bienvenidas chicas al fín de las dietas.

Los comensales podíamos elejir 4 noches de restaurantes privados dentro de las instalaciones:

La noche de las carnes.

White night, 16 de blanco para una cena "créole".