Primero la espera, el comentario, el encuentro inminente con un vecino, un amigo, un colega de trabajo...en esta ciudad todo el mundo se conoce...

Hay que buscar el mejor lugar, preparar el aperitivo y ser paciente bajo el sol de julio en pleno medio día.

y de pronto, se acercan...la magia de todas las bicicletas pasando al mismo tiempo, tantos colores diferentes rodando a toda velocidad, luego los carros llevando los repuestos y las motos llevando las cámaras de televisión. Es mejor en vivo de lo que uno puede apreciarlo viéndolo en la pantalla. La gente gritando, con banderas y franelas amarillas. Es un ambiente contagiante!! El detallazo es que dura poquito, vinieron y se fueron...sólo queda decirles hasta el año que viene!

quizas algún día Claire y Ariane, que dan hoy sus primeros pasos en ese pasionante mundo del deporte "ciclístico", participen en 20 años en el Tour de Francia para damas...