Para mí, y yo creo que también para Cyril, tener a las niñas y compartir con ellas juegos, risas, complicidades, secretos y travesuras es como vivir una segunda infancia. Con frecuencia me pregunto si "yo era así cuando era chiquita", si "yo decía cosas así", de si yo era tan clara y consciente de lo que sucedía a mi alrededor, de si inventaba tantas historias mágicas o de si creía con tanto fervor en San Nicolas. Vuelvo a jugar al escondido, a lanzarme de cabeza del tobogán, a vestir a la Barbie, a bañar a las muñecas, a hacer castillos de arena, a preguntarle a mis padres de donde vienen los niños y a dibujar princesas y príncipes.

Con tanto estilo y muy bien diferenciables, cada una es un mundo infinito. La manera que tienen de reaccionar al regaño, la manera que tienen de decir "te quiero" con gestos o palabras muy claras que uno siente nacen de sus corazones, y sobretodo la manera que tienen de estar juntas, de ser hermanas, de quererse, de pelearse y de perdonarse. El dúo Claire y Ariane llenan nuestras vidas de recuerdos graciosos, de momentos de ternura, de carcajadas, de picardía y mucha originalidad.

Feria de Carcassonne (15 de marzo)

La vida ha sido generosa con nosotros y nos ha dado dos hermosas creaturas que crecen a nuestro lado queriendo ser como nosotros pero que son en el fondo muy "ellas mismas". Es una maravilla redescubrir el mundo con los ojos de la inocencia y con la curiosidad de quienes tanto quieren aprender.

 

Claire y Melodie haciendo una pasantía de maquillaje profesional

Primeras notas de "los pollitos dicen" en saxofón