Chiquitos pero creciendo, gorditos o delgados, suaves, graciosos y a veces huelen a parmesano.. son los piellos (pies-bellos) de mis hijas.
Los de Claire, esveltos, pequeños a la japonesa (como su madre) y con un caminar de elegancia al estilo de la abuela Helena. Aquí, disfrazados de pies de grande con las zapatillas tacones altos sexys de Carolina y en una nota ballet clásico, punta aguda con mucha clase.


y Ariane, sus pies como ella, tímidos y tremendos, naturales, regorditos, sinceros y siempre juguetones...en la playa pos supuesto disfrutando del verano.


