Contamos desde ya con la organización estratégica y bien planificada de Kike para un próximo encuentro. Este experto del arte del turismo supo motivarnos a todos con delicadeza y firmeza para lograr reunirnos en un mismo lugar. Gracias también a Josefina y a Alfredo que aportaron ese granito financiero a tan bello proyecto.
Este haber estado juntos me llenó de fuerzas. A pesar del bonche permanente y del relax de unas vacaciones ideales, hubo lagrimitas y mucho sentimiento: porque nos vimos, porque no nos veremos por un tiempo, porque hemos crecido, hemos cambiado, hemos envejecido y madurado, porque nos hemos alejado y unido a la vez.

Mariana, mi ahijada...mujerón hecha y derecha. Tu energía, tu entusiasmo y el momento de vida que atraviezas me recuerdan a mí misma cuando tenía tu edad. Sigue haciéndote preguntas, sigue creando futuros planes de vida que harán de tí una mujer plena. Fue un placer reencontrarte adulta!

33, 35, 37...bienvenidas las arrugas y las canas.

Gran sorpresa al "conocer" mejor a Alfredo...mi hermano. Eso es lo bueno de un reecuentro familial en un "club-hotel" donde hay tanto que hacer y compartir. Ojalá tengamos la oportunidad de volvernos a vernos pronto porque me quedé con las ganas de pasar más tiempo descubriendo a este personaje tan particular. Alfredo es como un huracán lleno de amor. Es un niño dulce, atento, sociable, desenvuelto, colaborador, valiente y alegre.

Hijos todos antes de la despedida con Mariana. Que gentío cuando nos vemos en la misma foto. Hasta un próximo encuentro!!
Luis Fernando, Alfredo Enrique, Maria Inmaculada, Mariana, Kike, Alfredo José, Maria Elena y papá.


