Sin duda alguna, el mejor momento de su día. Todo se detiene a su alrededor para disfrutar plenamente del sonido del agua cuando le da a sus paticas como si fuese una ranita, la sensación del agua cuando le mojan los pelitos el olor del shampoo que hace aún más agradable su delicioso aroma de bebé y el contacto con las manitos que la sostienen y la lavan...

No se si es ella o somos quienes la bañamos, los que disfrutan más.