Había una vez en un hermoso jardín, una mamá pájaro y dos bebés hermanitos pájaros. Los bebés estaban muy chiquitos y vivían en un nido que construyó su mamá. Una mañana, un señor con lentes, decidió instalar unas barreras de madera cerca del nido (sin saber que había un nido), para que la entrada de la casita donde estaba el nidito fuese más bonita. El gatico que vivía en esa casita, siempre tan curioso, se montó sobre la barrera y descubrió el nidito...Oh sorpresa!!! El gatico atrapó uno de los pajaritos bebés... piupiupiupiu...piuuuu!
Este es el gatico maluco de la historia que estaba cansado de jugar con su ratón de juguete y decidió experimentar la vida de los gatos adultos...

Entonces,...el gatico no sabía que hacer con el pajarito que llamaba a su mamá. Lo mordió y sin querérselo comer no los trajo de "regalo" a la casa. Parece que es un acto de agradecimiento que le hacen los gaticos a sus dueños para mostrarles su cariño.
El tema es que el pajarito se murió...

Y fué enterrado con todos los honores, con cobijita, con un chocolate y con un "Asterix" de juguete en el borde del jardín.
Pero su hermanito siguió viviendo. Lo descubrimos al día siguiente caminando por la terraza y escondido detrás de unos árboles.

Su mamá le seguía trayendo la comidita a su escondite porque el nido ya no existía. Entonces, dos niñitas muy lindas y el señor de lentes le construyeron un nidito "artificial" para que el gatico no se comiera al hermanito y para que la mamá pudiera seguir alimentando a su bebé hasta que aprendiera a volar.

Y para que durante la construcción del nidito el gatico no atrapara al pajarito, hubo que encerrarlo en la casa. Jajaja...gatico...no te comerás al pajarito!!!

El bebé pajarito sobrevivió al gatico, vivió muy felíz en su nidito hasta que aprendió a volar.

Colorín colorado este cuento se ha acabado.

