Terminados los trabajos de la granja, decidimos atacar la cocina.
Un muro inutil y fastidioso que separaba la cocina y el comedor vino abajo el fín de semana pasado. Esta nueva gran apertura en el piso principal nos trajo mucha luminosidad, "cortas distancias" y la sensación de estar más cerca los unos de los otros (el que cocina puede ver los que pasa hasta el fondo del jardín sin tener que moverse).
La primera etapa, empezar por un hueco...

luego, hacer que crezca y generar muuuuucho polvo por todos lados bajo los ojos incrédulos de Ariane.
A punta de grandes martillazos, mano e' piedra Cyril le echó mucho pichón a tumbar la pared de la que venimos hablando desde que nos mudamos.

Ah, llegamos a los gavinetes. Que vengan abajo también!!!

Dale, dale, dale a la piñata

Falta poco!!!

Esta historia continúa sin piedras, ladrillos y papel tapiz destrozado...

