Mucho frío pero no importa. Los ojos grandes abiertos, buscando los sitios conocidos y respirando ese aire tan parisino lleno de colores, ruidos y recuerdos.
Un stop en Beaubourg, la fuente de los mil mecanismos nos espera pero congelada...



y en otra fuente temporal, congelada artificialmente, nos dimos gusto sobre patines (Hôtel de Ville).





