Fechas cavalísticas dignas de hacerle un artículo en nuestro blog, y sobretodo de hacerles una placa.
En realidad no fue pensado ni planificado con anticipación. Ese día el Señor Alcalde de Carcassonne nos mejora las calles de la vecindad y los obreros encargados nos ponen cemento fresco en la entrada de la casa. Como el sueño de todo niño (o adulto) que se encuentra con un cemento fresco es dejar "su marca, su paso, su huella", pués yo decidí dejar una carita felíz con la fecha en la entrada de nuestra casa. El detalle es que estas cosas no son bienvenidas en la ciudad y como el trabajo lo hace la Alcaldía, me borraron mi cara felíz. Todo no estaba perdido. Gracias a la niñez que existe en cada ser y que a veces perdura con los años, el señor obrero nos regaló una placa virgen que instaló en la entrada de nuestro jardín interno para que pudiéramos soñar y dejar nuestro rastro.
Una palma por miembro de la familia y un dedo gordo para la abuela




Nuestras huellas secas y ambientadas.


